
Febrero, 08
Anochece. Nos encaminamos hacia La Fiesta. Somos varios, todos vecinos de un pequeño y extraño pueblo situado en la periferia de la ciudad de Córdoba: Saldan.
Para este grupo de amigos, cada vez más numeroso, existe una fecha especial en el calendario. En el mes de Febrero del año 2004, descubrimos una curiosa coincidencia: los cumpleaños de varios de nosotros se celebraban en el mismo mes.
Entonces decidimos reunirnos todos los conocidos en un solo festejo para poder compartir la alegría y poder encontrarnos. Se eligió la casa de Ariel como el lugar de reunión, ya que tiene un hermoso y amplio patio.
Finalizada la segunda edición de la Fiesta vimos que el jardín de Ariel era insuficiente.
Así, en 2007, se desmalezó un baldío cercano que tenia un esplendido y añoso ejemplar de algarrobo en el centro y allí nació oficialmente La Fiesta del Coyuyo.
-El coyuyo- nos explica Karina, una de las organizadoras- es un insecto de la familia de las chicharras que avisa, a quienes saben escucharlo, que las algarrobas (fruto del algarrobo) están maduras y listas para ser recolectadas. Esto ocurre generalmente a principios de Febrero, de ahí el nombre de la fiesta.
Ha llegado el momento, la gran noche. Nos acercamos a la casa de Karina, donde funciona la cocina. Allí se preparan comidas típicas, desde empanadas hasta bocaditos hechos con harina de algarroba, recolectada y molida por los mismos (autodenominados) “coyuyos”, es decir los organizadores.
Este 2008 ha traído cambios y mejoras y la humilde Fiesta es ahora “La Gran Fiesta del Coyuyo”, como indican los folletos que se repartieron por la zona.
Previamente se han realizado talleres de danza, disfraces y cocina (foto) , abiertos a toda la comunidad: los Talleres Pre-Coyuyo.
Llegadas las 10 de la noche, Rocío, una pequeña “coyuyo” de 8 años nos escolta, disfrazada de ángel, al centro de la fiesta.
Allí encontramos puestos de venta de harinas, galletas, licores, fernet y demás productos, todos artesanales; una tarima que hace las veces de escenario y al menos doscientas personas, entre los que hay familiares, conocidos, vecinos del pueblo, y hasta gente desconocida. Todos estamos ubicados alrededor del viejo algarrobo, mirando hacia el escenario con gran expectativa. Un murmullo generalizado invade el lugar. Familias, parejas, niños, jóvenes, gente de todas las edades y hasta gente mayor esperan ansiosos el inicio del espectáculo.
A las diez y media, un coyuyo gigante, nacido en los talleres de disfraces, ingresa al campo sobrevolándolo todo y llevado por seis voluntarios recorre todo el lugar y se retira.
Por una calle lateral, que fue cerrada y destinada al estacionamiento, llegaron para festejar y reclamar el centro de la Fiesta guitarreros, murgas, grupos de danza y otras agrupaciones de distintos lugares de Córdoba.
Los Poetas en la Calle llenaron los árboles de poesías, y al ritmo de la música, el clima de alegría y de fiesta lleno todo el lugar, reflejándose en los rostros de todos los concurrentes.
Lamentablemente, pasada la medianoche, una joven que vivía en el terreno colindante con el predio de la Fiesta, tomo la decisión de quitarse la vida. La Fiesta terminó abruptamente.
Con el sonido de las sirenas de la ambulancia y la policía, todos se marcharon, tristes, con la sensación de que podría haber sido una hermosa fiesta que (como en anteriores ocasiones) se extendiera hasta el amanecer. Algunos, sintiendo que se les había arrebatado todo ese tiempo de trabajo y preparación, propusieron que se continúe. Pero no, no se podía seguir así como si nada hubiera pasado.
Por eso este año… ¡ LA REVANCHA!!!!!